Cuando en Química se explica de una forma satisfactoria cualquier cosa sin necesidad del flogisto, es sólo por esta razón infinitamente probable, que dicho principio no exista; que se trate de un cuerpo hipotético, una suposición gratuita. En los principios de la buena lógica se encuentra, por supuesto, el no multiplicar cuerpos sin necesidad.
-- Antoine-Laurent Lavoisier

viernes, 6 de abril de 2012

Las contradicciones de la homeopatía

The Guardian publicó el pasado 3 de abril un interesante artículo de Edzard Ernst que bajo el título "Why I changed my mind about homeopathy" (por qué cambié de parecer en relación con la homeopatía) en el que el autor describe la evolución de su opinión sobre esta pseudociencia.

Edzard Ernst es un médico alemán que ha estado vinculado, de una forma u otra, a la homeopatía durante toda su vida. En el artículo afiirma que su médico de cabecera era un homeópata y que su primer trabajo como doctor fue en una clínica homeopática. Durante los últimos veinte años, Edzard se ha dedicado a investigar científicamente la homeopatía.



La homeopatía se asienta sobre dos axiomas:
  • Similia similibus curantur, lo semejante se cura con lo semejante. Esto es a lo que los homeópatas denominan "Ley de los Semejantes" la cual, en esencia afirma que si una sustancia causa un síntoma (por ejemplo, la cebolla provoca lagrimeo y moqueo) esa misma substancia puede curar cualquier enfermedad que está caracterizada por ese síntoma (por ejemplo, en el caso de la cebolla, el catarro o la fiebre del heno).
  • El segundo principio asume que el proceso de diluciones sucesivas que se emplea para los remedios homeopáticos lo que hace es potenciar el efecto de esos remedios (de hecho, los homeópatas denominan a este proceso potenciación).
A Edzard, como a una gran mayoría de los que rechazamos la homeopatía, estos dos principios le parecían anticientíficos pero, por otra parte, en su práctica clínica, había observado, con asombro, los resultados logrados por la homeopatía. Muchos pacientes mejoraban significativamente después de recibir un tratamiento homeopático lo que era, como mínimo, contradictorio.

La realidad que subyace a esta contradicción es la complejidad de la respuesta terapéutica. En general, se tiende a simplificar asumiendo que la única causa de la mejoría de un paciente es el tratamiento. Sin embargo, existen y deben considerarse otras posibilidades: la condición del enfermo mejora por si misma, el encuentro entre terapeuta y paciente tiene, por si mismo, un efecto terapéutico o las expectativas del paciente de cara al tratamiento provocan un efecto placebo. En definitiva, lo que afirma Edzard, es que el efecto terapéutico no es exclusivo del remedio sino que, además, debe tenerse en cuenta el contexto en el que ese remedio se proporciona.

Estas complejidades deben ser tenidas en cuenta a la hora de realizar las pruebas clínicas para diferenciar los efectos específicos de un tratamiento de los inespecíficos. Para esto se utilizan los ensayos de doble ciego que permiten, a través del grupo de control, caracterizar los efectos inespecíficos de un tratamiento.

Edzard afirma que existen, en la literatura científica, más de 200 estudios clínicos de remedios homeopáticos. Los resultados no son enteramente uniformes y acusa a los homeópatas de escoger sólo aquellos que muestran resultados favorables a la homeopatía. Sin embargo, considerando el conjunto de los estudios el resultado es bien distinto. Existe más de una docena de revisiones sistemáticas de la homeopatía que, de forma casi unánime, llegan a la conclusión de que los remedios homeopáticos no se diferencian del placebo.

Los homeópatas no aceptan estos hechos. Afirman que su experiencia clínica es más importante que la evidencia de los ensayos clínicos. Es cierto que los pacientes que visitan a los homeópatas en algunos casos mejoran pero este hecho no implica, para nada, una relación causa-efecto entre el tratamiento homeopático y la mejora del paciente, por mucho que les pese a los homeópatas. De hecho, estudios elaborados por practicantes de homeopatía muestran que es la consulta y no el remedio la que provoca la mejoría del paciente.

En relación con el placebo, Edzard afirma:
  • Los efectos placebo son notoriamente poco fiables, el paciente que se beneficia hoy podría no beneficiarse mañana. Los efectos placebo tienden a ser pequeños y de corto plazo.
  • Proporcionar un placebo a sabiendas a un paciente podría ser no ético en la mayoría de los casos. El médico bien le dice la verdad al paciente con lo que el efecto desaparacería o no se lo dice, en cuyo caso, le estaría mintiendo.
  • Proporcionar un placebo a un paciente con una enfermedad seria que pudiera ser tratable de otra forma pondría en serio peligro la salud del paciente.
  • Para generar una respuesta placebo en un paciente no es necesario administrar un placebo. Todos los tratamientos conllevan gratis el efecto placebo en tanto en cuanto el médico los administra con compasión y empatía. Por lo tanto, ¿por qué basarse solo en parte de la respuesta terapéutica total?
Finalmente Edzard concluye::

Mi viaje personal entrando y saliendo de la homeopatía puede ser convulso. Siempre supe que los principios homeopáticos se enfrentaban a la ciencia y, sin embargo, ví los resultados positivos y pensé que podría haber algún fenómeno fundamental a descubrir. Lo que descubrí no fue fundamentel sinó importante: los pacientes pueden experimentar mejoras significativas de efectos no específicos. Esta es la razón por la que mejoran después de visitar a un homeópata pero esto no tiene nada que ver con las pastillas homeopáticas de azúcar.

2 comentarios:

  1. Hace mucho que no escribe, le he robado una imagen que tenía por ahí sobre los charlatanes. Yo si me lo permite también soy un incrédulo en esto de las pseudociencias. Para ilustrar un poema. Pondré un enlace a su blog si le parece bien.

    Un saludo.

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    1. Por supuesto que me parece bien. Efectivamente, tengo abandonado el blog pero sigo escribiendo en http://dotorqantico.wordpress.com

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